LOS ROLES DE UN CUIDADOR.

Los retos a los que nos enfrentamos.

 

Dentro del cuidado del paciente la figura del cuidador es aquella persona dentro de la familia que asume la mayor responsabilidad en la atención del paciente y por consiguiente tiene una importancia fundamental. Existen cuidadores tradicionales, los que han convivido con el enfermo y se hacen cuidadores prácticamente sin darse cuenta.

 

El análisis de la situación que viven los enfermos crónicos, a través de la experiencia personal y profesional hizo darme cuenta de la necesidad de desarrollar actividades especiales para estos pacientes y de realizar un plan de apoyo para los cuidadores familiares.

 

Platicando con las mamás de mis pacientes nos dimos cuenta de la poca asistencia que tienen, entre ellas se encontraba una doctora que teniendo conocimiento obvio del tema sobre cuidado de pacientes, mencionaba que es muy difícil poder sobrellevar la situación y que al final, el último que importaba era el cuidador.

 

Son los primeros que se levantan y los últimos que se duermen, atienden a los demás hijos y a su pareja, en caso de tenerlo, ya que en muchas ocasiones sufren abandono de hogar, tienen estrictamente prohibido enfermarse, y de alguna manera sobrellevan todo esto con su vida laboral, que en ocasiones se ve frenada por la situación, el éxito profesional pasa a segundo plano, sufren de dolores crónicos sin ser tratados, de verdad; Me hizo abrir los ojos y ofrecer mi estrecha ayuda y plantear soluciones obvias para poder desarrollar de la mejor manera su “TRABAJO” como cuidadores. A veces solo necesitan ser escuchados.

 

Existen cuidadores modernos, que asumen el papel del cuidador, por dar un ejemplo: al cuidar a nuestros padres en etapas de vejez y  comienzan a necesitar ayuda para la realización de las actividades de la vida diaria. El perfil más frecuente es el de la mujer de entre 40-50 años, casada y con hijos. Muchas de ellas trabajan fuera del hogar, no tienen ninguna formación en el cuidado de personas dependientes, no están remuneradas y desarrollan una jornada de trabajo sin límites establecidos.

Su cuidado les afecta en diferentes sentidos y de distinta manera, que van desde cursar con cuadros depresivos, insomnio, agresividad, cambios de humor, así como de suponer un gran gasto económico para para la tención de los pacientes.

 

Cuando los cuidadores son los hijos varones del enfermo, suelen percibir la situación como un contratiempo en la vida y tratan de adaptarse a la enfermedad, incluso procuran mantener los contactos sociales. Suelen encontrar válvulas de escape ante la situación a la que se enfrentan.

 

Cuando los cuidadores son los cónyuges, el principal problema con el que se encuentran es la soledad. La atención al enfermo les limita el tiempo libre y las relaciones con los amigos. Además, muchas parejas no entienden el ocio sin su pareja, lo cual lleva al aumento de la sensación de soledad.

 

El riesgo más grande que tienen los cuidadores es el conocido como ‘síndrome del cuidador’ que conduce a estrés laboral y afectivo, cansancio, dolor de cabeza, ansiedad e incluso una fase de vacío personal, que suele aparecer cuando el enfermo ha ingresado en una residencia o ha fallecido y el cuidador tiene que aprender a vivir sin él.

 

A QUE SITUACIONES SE ENFRENTA EL CUIDADOR ??

Lidiar con situaciones tan difíciles como el “estoy cansado de tantos medicamentos”, “me han visto muchos médicos”, “vivo en el hospital”, “no puedo hacer lo que me gusta”, “qué sentido tiene la vida”.

La dura experiencia de trabajar con enfermedades sin expectativas de curación, de luchar contra la limitación y la dependencia genera muchas frustraciones, pero también grandes satisfacciones cuando se logra superar con éxito los retos.

El grado de intervención del cuidador con un paciente en condición crónica se ve justificado por las siguientes características: la permanencia, la incapacidad, el hecho de ser irreversible y la necesidad de rehabilitación y largos periodos de cuidado. Frente a esto, los cuidadores no formales necesitan adquirir conocimiento y experiencia en el manejo y deben superar los sentimientos de desconfianza y la tendencia a la sobre protección.

 

La noticia de que una persona padece una enfermedad crónica genera un impacto familiar importante. En primer lugar, la familia sufre un choque emocional, al que le sigue un estado de incertidumbre y tendencia a no creer en el diagnóstico. Después llega el temor por lo que va a ocurrir con ese miembro de la familia y el sentimiento de amenaza a su salud, sus capacidades y su vida.
El cuidador es un familiar que toma decisiones y asume responsabilidades de cuidado con respecto a un ser querido que vive en situación de enfermedad crónica. Tomar decisiones es una actividad de gran importancia, más en este caso en que el cuidador debe decidir no sólo sobre acciones de la vida diaria, sino que, incluso debe decidir sobre el pronóstico de la enfermedad.

 

Los cuidadores surgen de la necesidad de ayudar a un ser querido, un hijo, un padre, etc., que padecen una enfermedad que necesita de cuidados permanentes; otros cuidadores responden espontáneamente a esta necesidad debido a que sienten un amor incondicional por esa persona; otros se vuelven cuidadores porque en la familia no hay otra persona que asuma ese rol; otros cuidadores además atienden las necesidades del resto de la familia, como ocurre generalmente con las mujeres, que además de ser trabajadoras y amas de casa, cuidan a sus familiares enfermos. Lo importante es que el cuidador es quien decide dónde y cuándo invertir los esfuerzos.

 

La problemática va más a fondo de lo ya planteado, por lo que ser un trabajador de la rama de la salud lleva a que hagamos un trabajo global, además de tratar al paciente en ocasiones nos toca lidiar con la dinámica familiar, es por esto que el tema te lleva a cuestionar los alcances de tu intervención, y sin duda alguna apoyarnos de los profesionales con los que compartimos laboralmente y canalizarlos para que esta atención sea completa.

 

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LF Gustavo Sandoval