El running, la excusa perfecta para descubrir Berlín

Hay múltiples formas para plantear un viaje, siempre dependiendo del individuo y sus gustos. En los últimos años el running se convirtió en un boom, transformándose en una excusa perfecta para armar las valijas, anudarse los cordones y recorrer las grandes ciudades del mundo al trote (o un poco más rápido), desde el asfalto, con una perspectiva que sólo puede ser disfrutada por aquellos que están entrenados para las grandes citas.

Una de las ciudades más visitadas del mundo por su rica historia es Berlín, sede de la maratón más rápida del mundo. La carrera, que forma parte del selecto círculo de las Major, junto a Nueva York, Boston, Chicago, Londres y Tokio, es la elegida por los mejores del mundo para quebrar el record, establecido por el keniata Dennis Kimetto en 2:02:57 horas, justamente en las calles alemanas en 2014.

Los entusiastas argentinos que quieran asistir a una de las grandes sitas del running tienen tres opciones. La más utilizada es la de la compra de un paquete turístico que ronda los 4.500 dólares ($78.500), a una de las cuatro agencias habilitadas por los organizadores. Las otras dos son tener una marca mínima, (que depende del sexo y la edad) o participar del sorteo abierto a todo el mundo. Si eres uno de los afortunados que sale favorecido, se deberán abonar 106 euros ($2.160) por el número y 22 ($450) por el chip, que serán devueltos una vez finalizada la competencia.

De no optar por el paquete, hay un par de tips a tener en cuenta para armar el viaje. Los 42.195 metros son una distancia muy exigente que requiere que uno lleve a su físico hasta un extremo para superarla. Por ende es fundamental viajar varios días antes y realizar la menor cantidad de escalas, para llegar a la competencia descansado y elegir un alojamiento que se encuentre cerca de la largada, para evitar tener que realizar un tedioso viaje el día de la carrera en una ciudad desconocida, por lo que no sabemos a ciencia cierta cuánto se puede tardar.

Si la idea también es recorrer, lo ideal es dejar días libres después de haberse calzado la medalla. Las sensaciones que provoca el evento son difíciles de transmitir. Berlín celebra su maratón y todo se vuelca al gran evento. De hecho, muchos negocios tienen artículos conmemorativos, incluyendo a marcas deportivas rivales del sponsor oficial y casas que nada tienen que ver con el deporte.

La exposición, donde se va a retirar el número, es un mundo aparte, con un predio del tamaño de La Rural repleto de productos para corredores, sorteos, promociones para otras carreras y la popular ropa oficial, que va desde remeras lisas a bolsos, pasando por camperas, buzos, pantalones y zapatillas, que se consume como pan caliente a pesar que sale el doble que normalmente. De hecho, el producto más popular fue una campera rompevientos que estaba a 80, y que a los pocos días se podía conseguir al 50%.

A la hora de la verdad, son 45 mil almas, cada una con su estrategia, que se enfrentan al asfalto de Berlín para sumar una experiencia inolvidable y una medalla invaluable desde el punto de vista emocional. La competencia, de impecable organización, sale del Tier Garten rumbo a la “Victory column”, y recorre lugares como el barrio Mitte, Alexander Plazt, Postdamer Plazt, el “Checkpoint Charlie”, el río Spree y, como frutilla de postre, la imponente Puerta de Bradenburgo, estratégicamente ubicada en el kilómetro 42, lo que genera una magia especial cuando se la cruza.


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