La importancia de desayunar

Llevar adelante una dieta implica fuerza de voluntad para mantener una alimentación ordenada durante todo el día. Y en este camino, muchos cometen el grave error de no ingerir nada durante el día y al final de la jornada comen todo lo que no comieron durante el día. Está claro que de vez en cuando no está mal pasarse con las comidas o ingerir algunas porciones de más, pero debe cuidado con repetir esto más de una vez a la semana. Hacer dieta durante unos días de lunes a viernes, y darte el famoso “atracón” los fines de semana hará que eches a perder todo el esfuerzo. Y en este sentido hay que tener siempre presente que el gran secreto está en dividir correctamente las comidas del día, por lo que es fundamental no saltearse el desayuno.

Es muy común escuchar la excusa “no desayuno porque no tengo hambre a la mañana”. Sin embargo, numerosos estudios indican que más del 50% de la población tiene el hábito de saltearse el desayuno o simplemente tomar un café antes de salir de su casa. Este es uno de los mayores errores a nivel nutricional. Por si no lo sabías, el desayuno es una de las principales comidas del día, es la que te proporcionará nutrientes y energía para que puedas empezar tus actividades de buena parte de tu jornada. Y como si fuese poco, la absorción de nutrientes es más eficaz por la mañana.

Hay una famosa frase que dice “desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo”. ¿Qué significa esto?… que la primer comida del día debe ser la más nutritiva para poder realizar las actividades diarias y arrancar el día con más energía. Por eso, en el desayuno se recomienda consumir algún alimento rico en hidratos de carbono, una fruta y algo más de fibra (por ejemplo semillas de chía, lino y sésamo). Para sumar proteínas a tu desayuno puedes agregar un huevo revuelto o huevo duro. Para dar un ejemplo de una buena combinación para el desayuno, un clásico está en dos tostadas de pan integral con queso blanco y semillas de sésamo o girasol peladas, un café con leche, una fruta y huevo revuelto.

Y en tu caso, ¿estás desayunando correctamente?